Autor: Julio Cáceres Rondón
Manuel Castells en su obra “Communication, Power and Counter-power in the Network Society” señala que “Todos los sistemas institucionales reflejan relaciones de poder, así como los límites de esas relaciones” (2007: 239) siendo estas mismas instituciones las que alimentan la dinámica de poder en donde uno o varios actores sociales buscan ejercer influencia sobre otro.
El poder parte
de diversas estructuras que le dan vida, los actores sociales son parte de esas
ordenaciones, su intervención de una manera u otra marcaran el devenir de las
relaciones de poder.
El
concepto de “Actor Social” es fundamental para
entender desde un muy buen principio la llamada “capacidad estructural
del poder” de la que habla Castells, por tal motivo es imperativo
hacer mención del mismo para nuestro análisis.
Autores
como Alain Touraine consideran a los actores sociales
como una suerte de colectivos con identidad y conciencia
propia que le permite mantener cierto grado de cohesión dentro de su seno, los
mismos poseen valores que les permiten tanto interactuar en sociedad como
defender sus propios intereses como grupo.
En
cuanto al modo de actuar de los actores sociales, estos buscan ejercer influencia hacia
el exterior del colectivo actuando como un grupo de intervención de manera que
cada miembro juegue un rol importante dentro del conglomerado de individuos.
La sociedad está
conformada por múltiples actores sociales, estos no siempre van a estar a favor
del “Status Quo” dominante, es en este punto donde Castells
nos habla del “contrapoder”, el cual el autor entiende
como “la capacidad de un actor social para resistir y desafiar las
relaciones de poder que están institucionalizadas” (2007: 239).
De
esta manera, es fácil entender que mientras exista una forma particular
de dominación, habrá poderes que lo adversen, la naturaleza
conflictiva del poder es clara muestra de ello.
Hablar
de poder es hablar de formas de influenciar sobre otros, los
que intentan ejercer influencia, así como los que son influenciados no son
entidades pasivas e inertes, ante un estimulo responderán con acciones de
agrado o repudio. En un ambiente de amplia diversidad de valores puede denotar
a su vez la existencia de elementos de conflicto.
La
idea de poder arroja elementos muy interesantes cuando se relaciona con el uso
de las tecnologías y la comunicación. Poder, Tecnología y
comunicación son en nuestros tiempos elementos íntimamente relacionados, aunque
mantengan ciertas distancias.
Los
medios de comunicación juegan un rol importantísimo para el
ejercicio de la política y la opinión pública a tal grado que son ellos mismos
los que pueden llegar a establecer la agenda política, en occidente quien
controla los medios controla prácticamente a la sociedad.
Es
una relación de control de la información que se ha mantenido
constante hasta cierto tiempo, a raíz del surgimiento de nuevas tecnologías
como la telefonía móvil y el internet, ha habido cambios en las formas de
participación dentro de lo político abriendo paso a nuevos espacios de debate y
opinión creando así escenarios para el conflicto de ideas.
Los
nuevos canales de participación no sólo permiten al individuo
acceder más rápido a la información, también le permite organizarse en
comunidades y ejercer presión en bases a una opinión distinta a lo establecido
por el Status Quo llegando así a cuestionar las determinaciones del sistema
social.
Ahora
vemos comunidades organizadas en la red que buscan ejercer
presión en miras de establecer cambios de carácter general o particular en la
sociedad. Esto último tiene que ver con la idea de contrapoder, en el ejercicio
del cuestionamiento del Estado y su influencia.
Surge
otro elemento decisorio en lo concerniente a los cambios en la
sociedad, los medios ya no serían entonces un monopolio del Estado, sino que se
verían atomizados en la diversidad de opiniones de la población por medio de la
autocomunicación de masas en las redes sociales y demás espacios digitales.
No
es casualidad que con la diversificación de la comunicación
surjan cuestionamientos hacia el Estado y su papel como rector en la vida en
sociedad, los procesos de globalización además han mermado el concepto de
soberanía de los Estados dificultando la delimitación de las fronteras
culturales.
La
capacidad estructural del poder sería definida, en última instancia, como
los mecanismos disponibles para influenciar o generar cambios
dentro de un ámbito común de convivencia, este ámbito bien puede ser la
sociedad.
Estos
son mecanismos con los cuales un actor social puede ejercer una influencia
efectiva sobre otro a tal grado de modificar la dinámica de
dicho actor, así como la de una comunidad, la del Estado o la de la Sociedad
misma.
Bajo
una determinada lectura, podemos decir que en la actualidad la tecnología junto
a la comunicación son tanto elementos de poder como herramientas que estimulan
el cambio.
Fuente: Castells,
M. (2007). Communication, Power and Counter-power in the Network Society. International
Journal of Communication
Este artículo fuepublicado en elestado.net el 15 de septiembre de 2020

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